martes, 28 de abril de 2015

LA CHICA DE LOS OJOS GRISES

Hola a todos.
Hoy, os traigo un nuevo añadido a La chica de los ojos grises. 
Veamos una conversación entre Maude y Samantha.

                            Maude tenía la sospecha de que Edmund jamás acabaría fijándose en ella. ¿Por qué no dejaba de pensar en él?
-Las flores que plantó madre ya han florecido-le comentó Samantha-Espero que no le importe que corte unas cuantas. Las quiero poner en la tumba de Gabriel.
-No es bueno que vayas tantas veces al cementerio-la regañó Maude-Vas a terminar enfermando.
-¿Por qué eres tan cruel conmigo?
                           Samantha y Maude estaban en el jardín. Lo último que quería Maude era discutir con su hermana menor. Era cierto que la verdolaga que su madre había plantado tiempo atrás había florecido.
                            Maude pensó en Stella. Edmund estaba perdidamente enamorado de ella.
                           Por eso, quería casarse con la joven. Por amor...
                           Maude conocía a Stella, una chica agradable. La mejor amiga de Samantha...
                           Pero también muy bonita...No había querido viajar a Londres para tener allí su puesta de largo. No le había dado tiempo, más bien. Maude se asustó al imaginar que Stella también podía estar enamorada de Edmund.
-¿Cómo ves a tu amiga Stella?-interrogó a Samantha.
-La veo bien-contestó la joven.
-Me refiero a su compromiso. ¿La ves enamorada de mister Templewood?
-No sabría qué decir. Le tiene miedo a la boda.
-Hay algo más.
-Le brillan los ojos cuando me habla de sir Edmund. Jamás la había visto así. Me recuerda a mí cuando Gabriel me pidió matrimonio.
                       Samantha esbozó una sonrisa triste al recordar a su amado.

miércoles, 22 de abril de 2015

AÑADIDO A "LA CHICA DE LOS OJOS GRISES"

Hola a todos.
Hoy, os traigo un nuevo añadido a La chica de los ojos grises. 
Veamos a Maude y a Edmund juntos.

                                 Edmund tuvo que reconocer que Maude era una verdadera belleza. Sus ojos recorrieron el cuerpo de la joven. Pero sólo era un cuerpo hermoso. No veía nada más.
                                 Se encontraban sentados a la orilla del río. Edmund todavía no llevaba anillo de compromiso en el dedo anular de su mano derecha, pero no tardaría en llevarlo, pensó Maude.
                               Le había dado un beso en la mano a modo de saludo.
-Stella insistió en que debía de venir a verla-le comentó Edmund-Y eso he hecho. No sé porqué tiene interés en que usted y yo nos emparejemos. Dígame una cosa. ¿Hay otro hombre en la vida de Stella?
-Conozco a Stella desde siempre porque es la mejor amiga de mi hermana Sammy-contestó Maude-No hay ningún hombre en su vida. Que yo sepa.
-Entonces, ¿por qué me evita?
                            Maude estuvo a punto de levantarse e irse cuando Edmund empezó a hablarle de Stella.
                            Había querido recibir un beso suyo en los labios.
                            Pero Edmund sólo pensaba en Stella. Hablaba de ella.
                            Maude tiene sentimientos, pensó. Era inteligente y enérgica. ¿Por qué no se había fijado en esas cualidades? ¿Tan vacío estaba por dentro?
-Es una joven impresionable-contestó Maude con pensativa voz-No está preparada para el matrimonio.
-Me parece que nadie está preparado para el matrimonio-corroboró Edmund volviendo a la realidad y forzando una sonrisa al mirar a Maude-Pero yo estoy enamorado de ella. Jamás la engañaría con otra mujer. Me veo a mí mismo casado con ella. Teniendo hijos con ella.
-Por lo menos, Stella va a tener suerte. Yo, por desgracia, no tendré la misma suerte que ella.
                           Maude estaba muy preocupada. Iba vestida de manera elegante y mostrando escote, como de costumbre. Tenía dos poderosas razones para atraer a Edmund. ¡Pero no bastaban para unirse a alguien de por vida!
-Nunca me casaré-se lamentó Maude-Mis padres se han rendido conmigo. Le están buscando un marido a Sammy.
                            Se echó por encima el chal de lana que se había traído.
-Eso nunca se sabe-replicó Edmund.
-Mi hermana es menor que yo y acabará casada antes que yo-afirmó Maude-Sammy no quiere ni oír hablar de su prometido. De mister Halliwell...Pero mis padres desean verla casada.
-He oído que estuvo prometida antes.
-Gabriel, su otro prometido, falleció en un naufragio. Ocurrió cerca de aquí y Sammy, por desgracia, vio el cadáver. Ni siquiera le han dado la posibilidad de pensar que esté vivo.


 

martes, 21 de abril de 2015

AÑADIDO A "LA CHICA DE LOS OJOS GRISES"

Hola a todos.
Aquí os traigo un nuevo añadido a La chica de los ojos grises. 
Son escenas que había pensado en incluir en la historia. Llegué a escribirlas, de hecho. Pero, en el último momento, no las añadí. Sin embargo, he decidido que vean la luz en lugar de tirarlas a la basura.
¡Veamos qué cosa nueva ocurre entre Stella y Edmund!

                                    A Stella le habían dicho en una de las burra khanas a las que solía asistir con sus padres que era una joven elegante. No recordaba quién se lo había dicho. Pero Samantha y Maude habían estado delante y habían fruncido el ceño al escuchar aquellas palabras.
                                Stella solía vestir de blanco o de rosa pastel y en casa de la modista a la que solía acudir, la ayudante de la misma solía decirle a la madre de la joven que era difícil confeccionar corpiños y faldas de la talla de Stella. La chica lo había escuchado. Y se había sentido ofendida. Y, luego, estaba el rumor que corría. Maude estaba interesada en Edmund. ¿Por qué Edmund no se fijaba en Maude?, pensó Stella.
                              Aquella misma mañana, el joven le había escrito una carta en la que le decía que era exquisita.

                                Me atrevo a tutearte en esta carta. Cada día que pasa, falta un día menos para que nos casemos. Para que te conviertas en mi esposa. 
                             ¿No estás contenta? 

                            Stella guardó la carta en el fondo de un cajón de su mesilla de noche porque se sintió incapaz de romperla. No estaba muy segura de lo que estaba haciendo. Casarse con Edmund le parecía un error.
                            Tenía la sensación de que Edmund aún la estaba rodeando con sus brazos y la estaba estrechando contra su cuerpo. Aún sentía sobre sus labios los labios de Edmund.
                            A solas en su habitación, Stella quiso poner en orden sus pensamientos.
                            Edmund se había enamorado de ella. No le cabía la menor duda.
                            ¿O sí tenía dudas con respecto a los sentimientos del joven hacia ella? Maude estaba enamorada de él.
                             La gente lo comentaba. Maude tendría que haberse casado hacía algún tiempo. Stella no quería hacerle daño.
                           Edmund Templewood era un joven de rasgos agradables, apenas un poco más alto que el padre de Stella, con el pelo castaño oscuro y unos alegres ojos del mismo color. Siempre estaba contento y se había convertido en una grata compañía para la joven. Stella debía de ser sincera consigo misma.

                           Edmund cogió a Stella del brazo suavemente.
                           Para la chica fue toda una sorpresa cuando Edmund se presentó en su casa con la excusa de que quería salir a dar un paseo con ella.
                            En un primer momento, pensó en decirle que había cometido un error. Que con quién debía de salir a dar aquel paseo era con Maude, pero, finalmente, no dijo nada.
                            La doncella de Stella les acompañaba. Iba retrasada unos metros.
                            Desde su posición, podía ver la espalda de Stella y de Edmund. Estaban caminando lentamente los tres. Stella era incapaz de mirar al joven a la cara, recordando lo ocurrido hacía tan sólo tres días. Se preguntaba si Edmund estaba tan arrepentido como ella de lo que había pasado.
-Vienes a decirme que lo sientes-dijo Stella-Y no te culpo. Fue un error. Un terrible error...
                          No comía desde hacía días. No dormía desde hacía días.
-Deberías de cortejar a Maude-añadió Stella.
-¿Qué tiene que ver Maude con nosotros?-se extrañó Edmund.
-He oído algunos rumores.
-¿Y qué dicen esos rumores?
-He oído que Maude está enamorada de ti.
-¡Pero si yo apenas la conozco!
-Eso no importa.
-No estoy enamorado de esa joven. Y lo ocurrido entre nosotros yo creo no creo que fuese un error-replicó suavemente Edmund.
                          Stella le miró con horror.
                          Edmund no había dejado de pensar en lo ocurrido días antes con ella. Recordaba vívidamente lo que había experimentado. Su anhelo de poder estar así siempre con Stella.
-Tenía muchas ganas de hacer lo que hicimos-prosiguió Edmund con sinceridad-No estuvo mal. Al menos, no del todo. No hicimos nada malo.
-¿Crees de verdad eso?-le espetó Stella-¿Crees que de verdad no hicimos algo malo? Yo no tengo que dar cuenta de mis actos más que a mis padres. Tú tienes a tus padres. Y tienes también a Maude. Ella te ama.
-Yo no estoy enamorado de esa joven.
-Podrías intentar cortejarla a ella. No quiero ser la causante de su desdicha.
-No eres la causante de ninguna desdicha. Pero no siento nada por Maude. Lo siento.
                          Stella se separó de él. Comenzó a caminar más deprisa. De pronto, le habían entrado unas ganas terribles de regresar a su casa.
                          He de olvidarme de Edmund, pensó con angustia. No pensaré más en él.
                          Edmund acabaría cansándose. Podría romper el compromiso. Entonces, podría fijarse en Maude. Y vería cuán maravillosa era. La dejaría tranquila. En paz...
                          No lo entendía. ¿Por qué se había fijado en ella?

 

lunes, 20 de abril de 2015

ISLA DE SÁLVORA

Hola a todos.
Hoy, os traigo un lugar precioso que he encontrado navegando por Internet y del que me gustaría hablaros un poco.
Se trata de la isla de Sálvora.
La Isla de Sálvora, situada en la desembocadura de la Ría de Arousa, entre las puntas Centoleira y Do Couso, pertenece al término municipal de Ribeira y se sitúa a nueve kilómetros de Santa Eugenia de Ribeira y a 24 de Vilagarcía de Arousa. Tiene una superficie de 1.876.445 metros cuadrados.
En la actualidad, está deshabitada. Pero tenemos constancia de que estuvo habitada tiempo atrás. 
En los siglos XVII y XVIII fue utilizada como tierras de cultivo. 
La primera fábrica de salazón que tuvo Galicia fue abierta en el año 1770 en la isla de Sálvora. 
En el siglo XIX, todavía vivían en la isla ocho familias que se congregaban en una pequeña aldea construida alrededor de una Plaza y de dos fuentes. Las tierras de la isla servían como pasto para el ganado y como tierras de cultivo. 
Hay un faro construido en el año 1862 en el borde sur de la isla. 
Sálvora quedó deshabitada, desgraciadamente, en el año 1972. En la actualidad, el faro sigue funcionando y sigue teniendo un farero que se ocupa de él. Se podría decir que es el único habitante que tiene Sálvora. 
Sin salir de España, podemos encontrar rincones maravillosos que valen la pena conocer y descubrir.



Plano aéreo de la isla de Sálvora. Se puede divisar perfectamente el faro.