martes, 14 de octubre de 2014

ANUNCIO SOBRE "BODA POR AMOR"

Hola a todos.
Para no hacerme un lío, dado que tengo muchas cosas en mente, hago este anuncio acerca de mi relato Boda por amor. 
No es mi intención dejar esta historia a medias.
Sin embargo, debido a los proyectos que tengo en mente, no podré subir tantos fragmentos tan seguidos como me gustaría a mí.
Mi deseo es poder subir los fragmentos todos los viernes. No sé si habrá algún viernes que no pueda hacerlo, pero yo intentaré que sea todos los viernes posibles.
No quiero dejar a medias la historia de amor entre Edward y Susan.
Muchas gracias por todo.

sábado, 11 de octubre de 2014

BODA POR AMOR

Hola a todos.
Hoy, os traigo un nuevo fragmento de mi relato Boda por amor. 
Vamos a conocer las razones por las cuales la relación entre Karen y Susan son un tanto frías. De paso, conoceremos el porqué las dos acompañaron a Melinda en su exilio a la isla de Piel.
Y Edward se dirige también a la isla.

                               Aquella misma mañana, Edward alquiló una barca que le llevaría hasta la isla de Piel.
-¿Tiene familia en esa isla?-le preguntó el barquero.
                                Edward había llegado unos días antes a la ciudad de Barrow-in-Furness, donde había descansado tras haber hecho un viaje tan largo. De Londres hasta allí...Pero había pasado los dos últimos años de su vida viviendo en Dublín, ya que su madre era oriunda de aquella ciudad.
                                Edward había marchado a vivir a Dublín por un único motivo. No podía soportar el saber que su amada lady Susan Bettina Knight-Birdwell iba a casarse con otro hombre. Y aquel otro hombre era su hermano mayor.
                               Edward había nacido lord Edward James Ellington. Su padre era el duque de Blake. El título de duque debía de heredarlo su hermano mayor, lord Terence. Pero, en aquellos momentos, el título había recaído sobre Edward. Y no sabía qué hacer.
                              Terence había muerto y Edward sabía que Susan se había ido a vivir a la isla de Piel en compañía de su hermana mayor, Melinda, y de la prima de ambas, Karen.
                               Susan y Edward habían sido amigos desde que a ambos les alcanzaba la memoria. Habían estado muy unidos.
                                Al llegar a la adolescencia, Edward empezó a mirar a Susan con otros ojos y descubrió que aquella muchacha era la elegida de su corazón. Deseaba casarse con ella.
                              Entonces, Susan fue presentada en sociedad. Y, para dolor de Edward, se enteró de que iba a casarse con Terence.
                               Sentado en la barca, Edward pensó que era irónico porque había heredado el título de duque. Y no quería ese título.
                               Ni siquiera le deseaba la muerte a Terence. Su hermano mayor se había portado de manera miserable. Lord Derby había hecho lo que debía. Pero a sus padres les había costado demasiado trabajo asimilar lo ocurrido.
                               Dentro de nada, estaría en Piel. Sus padres no tardarían en reunirse allí con él porque también deseaban escapar de Londres.
                                Susan estaría en Piel y él no tardaría en ir a verla. Los duques de Blake habían sorprendido a Edward con el anuncio de que pensaban en buscarle una esposa. Ahora, el futuro duque de Blake era él. Tenía que cumplir con su cometido. Y su padre estaba muy cansado.
-Mi familia vendrá a reunirse conmigo en unos días-respondió Edward-Hemos arrendado el castillo.
-¿Van a vivir en el castillo?-se asombró el barquero.
-Digamos que haré realidad mi sueño de vivir en un castillo. Los caballeros viven en un castillo.
                                Corrían los primeros días del mes de febrero del año 1859.
                                Hasta donde Edward sabía, Susan tenía veintiún años. La misma edad que tenía él en aquel momento.

                                Susan se sintió realmente halagada cuando se enteró, al poco tiempo de ser presentada en sociedad, que el apuesto lord Terence Ellington, futuro duque de Blake, estaba interesado en ella. Incluso, se había decidido a pedirle permiso a lord Derby para ir a cortejarla. Permiso que le fue concedido inmediatamente.
                               Salían a pasear por Hyde Park acompañados por una carabina.
                               Terence sólo la había besado de manera casta. Rara vez la había besado con más pasión. La besaba en la frente o la besaba en las mejillas. Rara vez la había besado en los labios.
                               Ignoraba que Karen estaba también interesada en Terence.
                               Su prometido lo sabía y había sido tan arrogante que había empezado a robarle besos a Karen.
                                Empezó a hacerle falsas promesas de amor. Y los besos que le daba a escondidas en Green Park se tornaron cada vez más apasionados.
                                Karen se volvió loca de amor por Terence. Llegó a pensar que él estaba dispuesto a abandonar a su prima Susan para irse con ella. Susan tenía dieciocho años en aquella época. No sabía gran cosa del amor. Pero Karen tenía veintidós años. Y estaba realmente asustada. Podía no llegar a casarse nunca. ¿Y si nunca se casaba?
                                  Melinda, la hermana mayor de Susan, tenía veinticinco años. Karen la notaba extraña.
                                   A pesar de que ya sabía que su prima estaba embarazada, Karen se arrojó en los brazos de Terence la noche en la que éste se arrojó en sus brazos. Correspondió a cada uno de los besos ardientes que Terence le dio.
                                   A la mañana siguiente, estalló la tragedia. La doncella que Karen compartía con sus primas entró en su habitación sin llamar. En aquel momento, Terence se estaba vistiendo y la doncella le reconoció como uno de los pretendientes de Susan. Se decía que pensaba casarse con ella.
                                 La doncella empezó a chillar y sus gritos alertaron a lord Derby. Cuando entró en la habitación de su sobrina, Terence todavía no se había marchado.
                                 El conde no lo dudó. A pesar de lo furioso que estaba porque el futuro duque de Blake había deshonrado a su sobrina, tuvo la sangre fría de desafiarle.
-Exijo una reparación para mi hija y para mi sobrina-afirmó-Escoja a sus padrinos.
                                    Karen recordaba de manera vaga lo que ocurrió los días posteriores. El día del duelo llegó. Fue al día siguiente. Y...
                                    Fue un duelo justo. Terence disparó primero y alcanzó a lord Derby en un hombro. Pero el conde disparó y alcanzó a Terence en el pecho. En el corazón...Terence falleció en el acto. Y aquella misma doncella chismosa volvió a irse de la lengua.
                                      Informó a lady Derby de que Melinda llevaba meses sin manchar sus paños con su menstruación. Salió a la luz que la joven estaba esperando un hijo sin estar casada y se negó a revelar quién era el padre del hijo que esperaba. Fue todo sacado de una pesadilla.
                                   Melinda, Karen y Susan se vieron forzadas a partir en dirección a la isla de Piel. Lugar en el que seguían viviendo recluidas. Prisioneras...
                                     Susan pensó en todo eso mientras permanecía encerrada en su habitación. Contemplaba sentada en el alfeizar de la ventana de su habitación el horizonte. Nunca saldremos de aquí, pensó.
                                      Terence estaba muerto. El pequeño Francis estaba muerto. Pero ellas seguían viviendo allí. A veces, se sentía tentada a preguntarle a Melinda quién la había dejado embarazada. Francis estaba muerto. Podía contarle la verdad. Pero no se atrevía a dar aquel paso.


viernes, 10 de octubre de 2014

BODA POR AMOR

Hola a todos.
Hoy, empiezo a subir y de manera diaria (al menos, ésa es mi intención) mi relato Boda por amor. 
Deseo de corazón que os guste y que disfrutéis de él.

-No sé qué estamos haciendo aquí-protestó lady Karen mientras contemplaba las ruinas de un antiguo monasterio-¡El niño ya está muerto! Se supone que podemos regresar a Londres. La gente ya no hablará de nosotras nunca más mal.
                          Había aceptado salir a dar un paseo con su prima Susan.
-No me apetece regresar a Londres-replicó la joven.
-Todavía hay esperanzas para ti, querida-opinó Karen-De las tres, todavía eres virgen. Mi tío puede buscarte un marido.
-No me apetece casarme.
                           Lady Susan Knight-Birdwell era la hija menor del conde de Derby.
                          Su hermana mayor, lady Melinda, había sido exiliada a la isla de Piel. Una isla pequeña en la que vivían pocas personas situada en el condado de Cumbria.
                           Melinda iba camino de convertirse en una solterona. Había estado en sociedad durante la friolera de ocho temporadas sin aceptar ninguna de las propuestas de matrimonio que le ofrecieron. Karen tuvo que ayudar a su prima cuando ésta se quedó embarazada sin estar casada. Durante los primeros meses de gestación, Melinda pasó el embarazo encerrada en casa. Se lo confió a su prima, la cual aceptó ayudarla, pese a que estaba viviendo su propia historia de amor. Jamás se le ocurrió imaginar que podría acabar como Melinda. En aquel aspecto, Karen tuvo suerte.
                             Entre las dos, ensancharon la cintura de todos los vestidos de Melinda. De aquel modo, el embarazo pudo pasar desapercibido.
                              Pero la doncella que compartían Melinda, Susan y Karen informó a lady Derby de que su hija mayor ya no manchaba paños con su menstruación desde hacía cinco meses. Aquella doncella era una auténtica cotilla.
                              Y, por supuesto, lord Derby no tardó en enterarse. El escándalo que se originó fue memorable.
                             Susan todavía escuchaba los gritos que profirió aquella aciaga tarde su padre. El interrogatorio al que Melinda fue sometida para averiguar la identidad del padre del hijo que esperaba fue durísimo. Pero Melinda guardó silencio.
                              Karen se dio cuenta de que estaba sudando. Pero, al mismo tiempo, sentía frío.
                              Era una sensación de incomodidad familiar la que le embargaba cuando estaba cerca de Susan.
-¿Tú sabes algo acerca de la paternidad de tu sobrino?-quiso saber Karen-Mel nunca me ha contado quién la embarazó. A lo mejor...
-A mí tampoco me ha contado nada-contestó Susan.
                             Se arrepentía de haber aceptado salir a dar un paseo con su prima.
-De todos modos, Mel tendría que sentirse aliviada-opinó Karen.
-Ha perdido a su único hijo-le recordó Susan, espantada.
-¡Pero ese niño era un incordio para ella! No soy quién para juzgar los designios de Dios. Pero...
-¡Sigue hablando y te abofeteo! Llevo dos años deseando abofetearte. ¡No eres quién para hablar mal de mi hermana!
                             Pero Susan no quería discutir con su prima.
-Estás todavía furiosa por lo de Terence-observó Karen con amargura-Fue mío. Pero no volverá a ser mío nunca más.
                             La noticia del embarazo de Melinda se extendió por todo el lujoso barrio de Mayfair, donde vivía el conde de Derby con su familia. El escándalo fue mayúsculo. Melinda, Susan y Karen abandonaron de madrugada el barrio.
                             Las enviaron a la isla de Piel donde vivía la anciana tía de lord Derby, lady Sarah Jane Knight-Birdwell. Se trataba de una anciana solterona que tenía setenta y cinco años en aquel entonces. Melinda se hizo pasar por viuda. De aquel modo, ofrecía una imagen respetable a los pocos habitantes de la isla. Por supuesto, su tía abuela sabía la verdad.
                             Era de noche.
                             De manera clandestina, Melinda dio a luz a su hijo ilegítimo.
                             Habían pasado dos años desde aquel día.
                             Se rumoreaba que el padre del hijo de Melinda era uno de los numerosos libertinos que abundaban en Londres. Sin embargo, nadie quería asumir la paternidad de aquel pequeño.
                             Una vez que tuvo a su hijo en brazos, Melinda se olvidó de todo. Se volcó de lleno en el cuidado de aquel niño. Contó con la ayuda inestimable de su hermana menor, de Susan. Pero su prima Karen parecía vivir ajena a aquel niño.
                             Melinda colocó la cuna en la que iba a dormir su pequeño junto a su cama. Era ella la que le daba de mamar. La que le sacaba a pasear por la isla. Se sentía orgullosa de él. Por supuesto, su hijo iría a estudiar a Harrow. De allí, pasaría a estudiar a Eton.
                              El pequeño Francis, como le llamó, era toda su vida.
                              Y Susan llegó a adorar a aquel pequeño.



                 Karen estaba furiosa con su tío. Pero sólo Susan conocía los motivos de aquella rabia. Prefería guardar silencio. También ella estaba dolida. Pero estaba dolida con Karen.
                  Susan no quería pensar en casarse. Por aquel motivo, decidió volcarse en el cuidado de su sobrino Francis.
                   Entre Melinda y ella, le enseñaron a hablar. El niño balbuceaba sus primeras palabras. Y ellas le escuchaban con arrobo.
                    Le enseñaron a caminar. Francis empezó a dar sus primeros pasos él solo antes de cumplir su primer año de vida. Y tanto su madre como su tía materna lo celebraron.
                    Melinda y Susan se tiraban en el suelo para jugar con él. La tía Sarah Jane se quejaba de lo molesto que era aquel niño. Pero tanto Melinda como Susan la ignoraban. Sólo tenían ojos para el pequeño Francis.
                   La tía Sarah Jane falleció meses después del nacimiento de Francis. Legó su casa a sus tres sobrinas nietas, es decir, a Melinda, a Karen y a Susan. De modo que las tres jóvenes pudieron quedarse allí. Lo agradecieron. Aunque, en su fuero interno, Karen deseaba regresar a Londres.              
                 Sin embargo, la desgracia volvió a cebarse sobre Melinda. Semanas después del primer cumpleaños del pequeño Francis, el niño moría. Un día, despertó con una fiebre muy alta.
                       El médico hizo todo lo posible por salvarle la vida al niño. Sin embargo, a pesar de todo, Francis fallecía dos días después. Además de la fiebre, el niño sufría vómitos y diarrea. No se pudo hacer nada por salvarle la vida.
                        Desde que regresó del cementerio de enterrar a su hijo, Melinda estaba en estado catatónico. Casi no hablaba. Casi no comía. Lo único que hacía era llorar.
                       Había pasado un año desde aquel día.

jueves, 9 de octubre de 2014

ISLA DE PIEL

Hola a todos.
Hoy, os quiero enseñar una foto de un bonito lugar que se encuentra en Inglaterra.
Se trata de la isla de Piel.
Y es verdad que este lugar existe.
Boda por amor, el relato que verá la luz en este blog, transcurre en esta isla.
La isla pertenece a la ciudad de Barrow-in-Furness, en el condado de Cumbria.
Podéis encontrar los restos de un castillo y de un monasterio medieval. También se sabe que hubo una posada en el siglo XIX.
La isla está habitada por poquísimas personas y existe un ferry que lleva hasta allí a turistas. Se ha convertido en un refugio para las aves marinas.
En la época en la que transcurre Boda por amor, la protagonista, Susan, vive en la isla en una especie de exilio impuesto a su hermana mayor, pero al que ella y su prima deben de acompañar hasta que los padres acuden a reunirse con ellas.
Es el lugar adecuado para que alguien pueda refugiarse de todo. Como una forma de estar oculto. Pero nadie está oculto mucho tiempo. Ni siquiera se pueden esconder los sentimientos.
Y eso es algo que Susan descubre a lo largo de este relato.

miércoles, 8 de octubre de 2014

NUEVA HISTORIA TERMINADA EN ESTE BLOG

Hola a todos.
¡Ni me acordaba de cuándo fue la última vez que entré en este blog!
Pero he decidido que sea precisamente aquí donde vea la luz una de mis historias.
La he terminado hace unos pocos días. La empecé y la dejé cuando sólo iba por media hoja. Sin embargo, hace cosa de una semana que me decidí a terminarla.
Me ha quedado un relato corto y sencillo, pero, al mismo tiempo, muy bonito.
Se titula Boda por amor. Y cuenta una historia de amor.
Nos trasladamos hasta la isla inglesa de Piel a mediados del siglo XIX.
Allí, vive la joven Susan, miembro de la nobleza rural. Está perdidamente enamorada del apuesto Terence, con el que ha vivido un corto romance. Terence fallece de manera vergonzosa y Susan actúa como si fuese su viuda. El padre de la joven anuncia, para horror de ésta, el compromiso con el hermano menor de Terence y que fue amigo de Susan en su niñez, Edward. Éste siempre ha estado enamorado de Susan, pero, sabedor de lo que ella sentía por su hermano mayor, se ha mantenido en un segundo plano. Hasta ahora...
¿Podrá Edward ganarse el corazón de Susan?
Todos los días, a partir de mañana, y siempre que pueda, subiré un trocito de esta bonita historia de amor.
Deseo de corazón que disfrutéis leyéndola.

jueves, 4 de septiembre de 2014

LO QUE HE APRENDIDO

Hola a todos.
Es ya mucho tiempo escribiendo.
Uno no nace sabiendo. A lo largo de la vida, tanto si escribes como si haces otras cosas, aprendes muchas cosas.
Yo he aprendido varias cosas en estos años que llevo escribiendo.
-Estoy aprendiendo a no alargar más de lo necesario cuando escribo una novela. Intento no irme por las ramas porque la historia se pierde entre tanta paja.
-Todos los personajes necesitan o desean algo.
-He aprendido a no reprimir los actos de mis personajes. Es decir, no descarto que mi querido Jonathan Lennon le vuele la cabeza a su verdadero padre por c...
-He aprendido a escribir lo que quiero. Me gustan que mis protagonistas femeninas tengan un carácter tranquilo, pero que tengan iniciativa. Me gustan que mis protagonistas masculinos sean unos auténticos caballeros, pero que también sean apasionados. Que no se hayan cepillado a todo bicho viviente, pero, que de tener experiencia, sea porque ha tenido una relación amorosa larga o hayan estado casados previamente.
-He aprendido a documentarme. Me documento, principalmente, sobre los usos y costumbres de la época, un poco sobre el vestuario y sobre el lugar donde transcurre la historia. Me divierte y ya no encuentro tan pesado como lo encontraba antes.
-He aprendido a corregir para que no haya incoherencias ni faltas de ortografía.
Todavía me queda un largo camino y todavía me quedan muchas cosas por aprender.

domingo, 24 de agosto de 2014

DOLOR

Hola a todos.
Me he decidido a subir a este blog el borrador de una de mis historias.
Si os fijáis bien, está muy poco desarrollada.
Cuenta la historia de una joven que está enamorada de un hombre casado y sufre porque él está loco de amor por su mujer. Un amor que es correspondido por ésta.
Transcurre en una pequeña isla hindú durante la época colonial.
Os ruego que me indiquéis en qué me he equivocado y qué cosas puedo corregir. Os lo agradecería de corazón.

DOLOR

ISLA WHEELER, EN EL ESTADO DE ORISSA, LA INDIA, 1876

            Jason estará en estos momentos besando a Emily, su mujer…Jason estará a su lado y le dirá cosas bonitas mientras ella le besa con amor…Algo que jamás podré hacer yo…
            Emily es apenas una chiquilla de diecisiete años. Pero ella tiene algo que yo no tendré nunca. Tiene a Jason…Tiene el amor de Jason…Incluso Kimberly asegura que un chico de veinte años (veinticuatro, en realidad) no puede casarse con una cría de diecisiete…Emily y Jason se casaron hace poco…Y eso me destrozó el corazón…Emily tiene el cabello de color castaño oscuro y liso y siempre lo lleva suelto, pero se lo recoge con lazos. A Jason le gusta besarla en las mejillas en público…O la besa con pasión en los labios…Tiene unos bonitos ojos de color verde mar y eso es lo que quizás haya llamado la atención de Jason.
Eso y el hecho de que el padre de Emily es el Gobernador del Estado de Orissa. Podría entender que Jason se haya casado con Emily porque él es pobre y quiere prosperar en la vida mediante un matrimonio de conveniencia. Mi padre opina que Jason se ha casado con Emily porque está loco de amor por ella. No le importa el dinero de ella. No le importa que su padre sea el Gobernador. No le importa nada. Tan sólo le importa ella. Emily…
-Desde que la conoce, nunca ha estado con otra mujer-opina mi padre-Y antes era un calavera…Esa joven le ha vuelto loco…
-¡Ojalá estuviera yo en su lugar!-pienso-¡Ojalá fuese yo Emily!
            El día de su boda, les vi besarse a la salida de la Iglesia mientras los invitados les tiraban arroz y creí que mi corazón se rompía en mil pedazos.
-Ese joven te ha hecho llorar mucho, Livy-comenta mi padre.
            Enloquezco cuando pienso en las manos de Jason acariciando el cuerpo de Emily…Me lo imagino jugueteando con el pelo de ésta…Pienso en los besos que se dan…Jason cubrirá de besos la cara de Emily cuando estén en la cama…Ellos son un matrimonio apasionado…Incluso llegará a lamer el cuello de Emily…
            No saldré nunca más de este rancho, no iré a la ciudad y así no le veré con Emily.
            Imagino la lengua de Jason recorriendo los pechos de Emily mientras los dos están desnudos en la cama. Quizás él llegue a besarle el vientre…Puede que incluso le bese los muslos…Y me imagino a Emily cubriendo de besos el torso de Jason…Y quizás lamiendo su vientre…
            Intento no pensar en la boca de Jason pegada a la boca de Emily.
            En estos momentos, pienso de pronto, Jason estará succionando con sus labios los pezones de Emily…
-¡Tengo que sacarme a Jason de la cabeza!-me digo de pronto-Estoy obsesionada con él. No me extraña que mi me quiera enviar a Calcuta. Sólo pienso en él…Jason está enamorado de Emily y jamás ha sentido algo por mí…sólo tiene ojos para Emily…
-No hace falta que me lo digas-le espeto-Mis ojos son testigos de cómo quiere a su Emily.
            ¿Cómo ha podido fijarse en alguien como Emily cuando yo tengo los ojos más bonitos de toda la ciudad? Mis ojos son muy similares a los de Emily. Pero Jason no lo piensa cuando está con ella en la cama y la besa…Cuando ella lo besa en el lecho…
            Están juntos en estos momentos. Se estarán dando besos largos y apasionados…Se estarán llenando de besos, no sólo las caras, sino también los cuerpos…y quizás se estén lamiendo…mordiendo…
-¡Basta!-exclamo-¡No sigas! No es cierto todo lo que me estás diciendo…Jason se casó con Emily porque buscaba a una niña tonta y no a una mujer inteligente. 
            Emily, en cambio, sí lleva vestidos…
Pasan por mi cabeza imágenes de Jason y Emily juntos. La lengua de Jason hurgando en el ombligo de Emily…Los labios de Jason besando suavemente las rodillas de Emily…Veo a Jason besando la espalda de Emily en toda su extensión…Y veo la boca de Emily perdiéndose entre las piernas de Jason, buscando con sus dientes…¡No! ¡Eso no!
            ¿Qué sentiría si fuera Jason el que estuviera bajo el agua?, me pregunto mientras pongo la lavadora. ¿Qué haría si estuviera Jason desnudo, fuera, a escasos metros de mí? Intento no pensar en eso…Soy una dama…al menos, eso es lo que todo el mundo pretende que sea.
            Intento no pensar en lo que pasaría si Jason estuviera bajo el agua… Greg se enjuaga mientras yo intento no pensar en Jason.
            Veo a Emily paseando por la calle cogida del brazo de Jason. Yo estoy paseando con mi padre cuando los veo. Lo malo viene cuando se acercan a nosotros.
-¡Hola, Olivia!-me saluda Emily con su voz infantil.
-Hola, Em-la saludo a mi vez, llamándola Em para demostrarle lo insignificante que es para mí, pero ella no se da por aludida.
-Jason y yo estábamos paseando y, qué casualidad, te hemos visto a ti y a tu padre-se jacta Emily. Se dirige a mi padre-¿Cómo se encuentra usted, Sean?
-Ya me ves cómo estoy, querida niña-sonríe mi padre-De maravilla. ¿Y tú? ¿Y este mequetrefe de marido que tienes?
-¡Oh, Jason no es ningún mequetrefe!-se ríe Emily-Se lo puedo asegurar.
-No hace falta que digas nada-le digo-Nos lo imaginamos. ¿Qué hacéis?
-Dando un paseo-contesta Emily.
-Te noto un poco rara, Olivia-observa Jason-¿Estás bien? Te has puesto…blanca…
-No es nada-miento.
-¿Seguro?-inquiere Emily-A Jason y a mí nos molestaría mucho que te pusieras enferma. Te tenemos mucho cariño.
-Os…lo agradezco…De verdad.
-Bueno, seguid disfrutando del paseo…¡hasta la vista!
            Jason rodea con su brazo la cintura de Emily. Incluso le besa la frente y le besa también la sien y la mejilla cuando se alejan. Yo los miro con odio porque están enamorados…Y no hay derecho a que ellos…
            Y ha optado por salir a pasear con la odiosa de Emily.
            Mi padre cree que, enviándome a vivir a Calcuta, no estaré pensando por las noches que Jason estará mordiendo los pechos desnudos de Emily…Que no pensaré en que Emily estará lamiendo el torso y el vientre desnudo de Jason…
            Y todo porque soy joven y hermosa y no quiero ser una cursi pedante…como Emily. La estúpida esposa de Jason. La zorra que me lo ha quitado.
-¿Sabes lo que te pasa? Que estás furiosa desde que el bello Jason se casó con la bella Emily y te mandó a la mierda.
            No voy a llorar delante de este hijo de puta, me digo. Cierto es que estoy furiosa desde que Jason se casó con la idiota de Emily. Pero no quiero que este gilipollas sepa que ha sabido dar en el clavo.
            Él y Emily no eran novios cuando le conocí. Él la conoció después…Y le gustó su imagen de damisela cursi en lugar de la mía de mujer audaz.
El problema está en que el hombre a quien yo escogí no me escogió a mí, sino a otra.
            Maldigo a Emily porque lo tiene atontado.
            Hasta que encuentro en mitad del camino a Jason y a Emily, fundidos en un abrazo apasionado.
            Lloro porque Jason no se fija en mí. Lloro porque, aunque todo el mundo me dice que, a pesar de todo, soy una beldad, mi hermosura no me sirve para enamorar al hombre que amo.
-Pero yo amo a Emily-me contesta Jason con frialdad.
Él me hace señas para que me detenga y no avance más mientras besa la frente de Emily.
            Sus manos acarician el pelo castaño de ella. Veo cómo los labios de Jason recorren el cuello de Emily. Cómo sus bocas se juntan la una con la otra…Cómo se funden en un apasionado beso…
-Yo no te amo, Olivia; estoy enamorado de Emily y siempre lo estaré-me contesta Jason sin mirarme, mirando a Emily.
-¡No puedes amar a esa pánfila!
            Otro apasionado beso que le da Jason a Emily indica claramente que sí ama a esa pánfila.
            Emily grita entusiasmada al escuchar que Jason la ama y cubre de besos apasionados el rostro del hombre al que amo.
-Enamorada de un hombre que para ella jamás será porque su corazón a otra pertenecerá…
            ¿Y Jason y Emily? Jason y Emily sí se aparean como los caballos y las yeguas porque ella tiene en el cuerpo marcas de los mordiscos que le da Jason cuando están en la cama. Mi estómago se revuelve y me lleno de odio cuando pasan por mi cabeza imágenes de Jason mordiendo los muslos de Emily. De terminar con la agonía que supone para mí el amar y saber que el objeto de tu amor no te ama, sino que ama a otra mujer…Una jovencita mucho más joven que yo…Una niña estúpida que todavía viste con tonos pastel…Que deja que él la acaricie…Que muerda sus pechos hasta hacerle sangre…Que la bese como si quisiera devorarla…
            Me impide pensar en Jason besando a Emily…Jason lamiendo el cuerpo de Emily…Emily abrazando a Jason… Acariciando a Jason…Besando a Jason…Quiero olvidarme y no pensar más en Jason y Emily, que estarán en estos momentos besándose con ardor en la cama mientras yo me alejo cada vez más de ellos.
            Pienso en Jason, que besará y abrazará esta noche a Emily.
            La acariciará y la besará y no pensará en mí.
            Pienso en Jason y creo odiarle tanto como le amo porque nunca me ha mirado con otros ojos que no fueran los de la amistad y porque mira a Emily de la misma manera que mi padre mira a Kimberly.
                 Y yo sufro. Sufro porque mi amor no es correspondido.