sábado, 30 de mayo de 2015

AÑADIDO A "LA CHICA DE LOS OJOS GRISES"

Hola a todos.
No podía dejar pasar mis añadidos a mi fanfic La chica de los ojos grises. 
Tengo algunas ideas en mente con esta historia que se irán viendo poco a poco. Ya os iré comentando.
De momento, aquí os dejo con una escena que no llegué a incluir en el relato original y que da una idea de lo que podría haber pasado en un posible triángulo amoroso entre Maude, Edmund y Stella.

                                 Edmund debió de haber sospechado algo por la forma en la que Maude le dirigía la palabra. Debió de haber intuido que algo raro le ocurría cuando ella le miraba de aquella forma que le hacía sentirse incómodo.
-Pienso que podría haber una oportunidad para nosotros-le pidió la joven.
-Yo creo que te estás equivocando-afirmó Edmund.
                              Maude sintió cómo se le formaba un nudo en la garganta. Había llegado a creer que Edmund podía llegar a amarla. Después de todo, no se parecía en nada a Stella.
-¿Por qué me estás pidiendo esto?-le preguntó el joven con timidez.
-Porque quiero que estemos juntos para siempre-respondió Maude con pasión.
                             No había entendido a Samantha. No supo comprenderla cuando murió Gabriel.
                             Su hermana hacía bien. No estaba enamorada de mister Halliwell. Entonces, no tenía porqué casarse con él. Maude quería ayudar a Samantha.
                             Podía ayudarla a huir de la isla. No tendría que casarse con aquel hombre.
                             Pero, antes, quería saber lo que podía ocurrir entre Edmund y ella.
-Odio pensar que puedas estar enamorado de Stella-añadió Maude-Has llegado a conocerme bien, Edmund. Yo puedo darte todo lo que Stella no puede darte. Tú necesitas a tu lado a una mujer apasionada. No quiero que Stella se interponga entre nosotros.
-Amo a Stella-le recordó Edmund a Maude-Lo siento mucho.
-¡Estás mintiendo! Stella es una buena chica. Pero no te conviene.
                           Se encontraban sentados a la orilla del río.
-Te ruego que me perdones si te he dado falsas esperanzas-dijo Edmund con pesar-Nunca he querido herirte. Has llegado a ser una buena amiga.
-¡No quiero ser tu amiga!-sollozó Maude, rompiendo a llorar-Yo quiero ser tu alma gemela.
-Perdóname, Maude. He encontrado a mi alma gemela. Stella es la mujer con la que quiero pasar el resto de mi vida. Te ruego que lo entiendas y que no me guardes rencor. Por favor.
                         Envolvió a Maude en un estrecho abrazo.
                         La besó en la frente y se sintió impotente por no ser capaz de consolarla.

 

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