viernes, 8 de agosto de 2014

EPÍLOGO DE "LA CHICA DE LOS OJOS GRISES"

Hola a todos.
Me he animado a escribir un epílogo dividido en varias partes de mi relato La chica de los ojos grises. 
Y nos centraremos en cómo es la vida de recién casada de lady Stella con sir Edmund. Y veremos cómo Samantha se enfrenta a la fecha de su boda.

                               Al día siguiente de la boda, Samantha aceptó salir a dar un paseo por el río Adyar en compañía de Maude.
                                Samantha tenía la mente puesta en otra parte. Maude le decía que le había llegado el momento a ella de casarse.
-No quiero que cometas el mismo error que he cometido-le exhortó la joven.
-Eres joven-le recordó Samantha-Todavía puedes casarte.
                               Pero Maude pareció no escucharla. Samantha creyó que su hermana estaba más ilusionada que ella con su boda. Y sintió que no era justo.
-¡Deberías de casarte tú con mister Halliwel!-protestó Samantha-¡Yo nunca le amaré!
                              Maude le fulminó con la mirada. Le repitió por enésima vez a su hermana menor que no iba a encontrar mejor partido que aquel hombre. ¿O acaso quería convertirse en una solterona?
-Tienes que casarte-insistió Maude-Gabriel nunca va a volver. Está muerto. ¿Lo has olvidado?
-Pero yo siempre amaré a Gabriel-le aseguró Samantha con firmeza.
-Eso no te impedirá que puedas casarte con otro hombre. Trata de complacer a mister Halliwell. Sé obediente. Y todo irá bien. De verdad...



                          Samantha se echó a llorar. Jamás de los jamases iba a poder olvidar a Gabriel.
-Vi el cadáver de mi amado-le confesó a Maude.
-Lo siento-dijo su hermana.
                          Samantha respiró hondo.
-Haré todo lo que tú me has dicho que haga-cedió la joven-Trataré de ser una buena esposa para mister Halliwell. Veo que Stella es feliz en su matrimonio con sir Edmund Templewood. Supongo que yo también seré feliz al lado de mister Halliwell.
                        Sin embargo, Samantha estaba llorando. Aún así, estaba resignada a su suerte.

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