jueves, 12 de marzo de 2015

LLAMANDO A LAS PUERTAS DEL CIELO

Hola a todos.
Aquí os traigo el desenlace de mi relato Llamando a las puertas del Cielo. 
Mañana, subiré el epílogo.

                               En la isla de Burhou, el estado de Nancy empeoraba por días. La joven sentía que las fuerzas le habían abandonado desde que vio a su hijo recién nacido muerto.
                               Judith cayó desplomada sobre el sillón cuando terminó de leer la carta que había recibido aquella mañana. El color abandonó su cara otorgándole una palidez cadavérica.
-¡Señora, por favor!-le imploró la criada. Se asustó al verla en aquel estado-¿Qué ha ocurrido? ¿Qué pone en esa carta?
-¡Esto no puede estar pasando!-rompió a sollozar Judith-Tiene que ser una pesadilla. ¡No puede estar muerto! ¡Mi hijo no puede estar muerto!
                             Judith estaba destrozada.
-¿Ha recibido carta del señorito Antoine?-se interesó la criada.
                             Los padres de Nancy habían ido a verla. Se habían enterado del nacimiento de su nieto, quién había nacido muerto.
                             Por supuesto, habían escuchado otros detalles, como que el niño parecía más una masa deforme que un bebé. Sin embargo, lo que más les preocupaba era el estado de salud de Nancy. La joven estaba muy mal.
-Mi niño está muerto-sollozó Judith-¡Esos malditos ingleses! ¡Me lo han matado! ¡Me han matado a mi niño!
                           En aquel momento, Judith no escuchó los pasos que bajaban la escalera.
                           La madre de Nancy trató de detenerla.
-Si es Antoine, quiero volver a verle-replicó la joven-Quiero volver a abrazarle.
                           El ánimo parecía haber vuelto al delgado cuerpo de Nancy. Estaba convencida de que Antoine había vuelto a casa. En aquel momento, Nancy le necesitaba más que nunca.
                           Sin embargo, todo aquel ánimo se había esfumado en cuanto la joven escuchó a su suegra decir que Antoine estaba muerto.
-¡Señora!-exclamó la criada, al percatarse de la presencia de Nancy-¿Qué está haciendo levantada? Será mejor que se vaya a su habitación ahora mismo. ¿No se da cuenta de que está muy débil? Váyase ahora miso a descansar.
                          Había horror en la expresión de Nancy.
                          Antoine no iba a volver nunca. Antoine se había ido para siempre.
-Nada tiene sentido ahora para mí-replicó Nancy con suavidad-He perdido a mi hijo. He perdido al único hombre que amaré. Mi vida ha terminado para mí.
                         Dicho esto, el cuerpo de Nancy cayó desplomado al suelo y la criada lanzó un grito de horror al darse cuenta de que Nancy tenía los ojos y la boca muy abiertos.
-¡Hija!-gritó la madre de la joven-¡Hija mía!
                         Nancy también se había ido para siempre.

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