viernes, 5 de junio de 2015

AÑADIDO AL EPÍLOGO DE "LA CHICA DE LOS OJOS GRISES"

Hola a todos.
Lo que traigo hoy es un añadido al epílogo La chica de los ojos grises. 
Deseo de corazón que sea de vuestro agrado.
Si os fijáis bien, aquí enlaza un poco con Olivia y Jai. 

                                 Un hijo vino a colmar de dicha el matrimonio entre Edmund y Stella.
                                 Habían pasado dos años desde que la pareja contrajo matrimonio. Para entonces, Samantha llevaba algún tiempo en Londres viviendo.
                                  Samantha y su marido, mister Halliwell, optaron por irse a vivir allí. Para Stella, fue muy duro tener que separarse de su mejor amiga. Quería pensar que iba a estar bien.
                                  Sin embargo, la felicidad la embargaba. Había tenido un precioso niño, fruto de su matrimonio con Edmund. Decidieron llamar al pequeño Joshua. Pero le llamaban Josh, para acortar. Edmund tenía grandes planes de futuro para su hijo. Incluso, había comentado la posibilidad de regresar a Londres. El niño debía de empezar a formarse para ocupar el lugar que le correspondía al frente de la Templewood & Ransome Company.
                               Stella seguía siendo una hermosa joven. Sus ojos de color gris brillaban con alegría al mirar a su hijo. Además, había recibido una carta de Samantha donde le informaba que había dado a luz a una niña fruto de su matrimonio con mister Halliwell, a la que habían llamado Bridget.
                             Edmund seguía deleitándose al oler el perfume embriagador de Stella.
                             Al tomarla entre sus brazos noche tras noche. Al besarla con ardor al meterse con ella en el lecho. Al corresponder ella a cada uno de los besos que él le daba. Seguía deleitándose al saborear su piel con los labios. Al besar su cuello. Al succionar sus pezones.
                             Al perderse entre los muslos blancos de Stella. Al sentir cómo las esbeltas piernas de la joven rodeaban sus caderas. Al invadir el interior de su cuerpo.
                             Es amor, pensaba Edmund con arrobo. Es el verdadero amor.



                              Quiero pasar el resto de mi vida con ella. Que veamos crecer juntos a nuestro pequeño Josh. Quiero ser digno de Stella. Sentir que la hago realmente feliz.

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