miércoles, 9 de septiembre de 2015

AÑADIDO A "LA CHICA DE LOS OJOS GRISES"

Hola a todos.
Sé que he dicho que éste iba a ser mi último añadido a este "fanfic" ¡sólo cuatro añadidos más y lo dejo!
Todos están relacionados con la pareja que forman Stella y Edmund, a los que, reconozco, les he cogido mucho cariño.
¿Queréis saber más de su vida en común?
¡Vamos a ello!

                                       Era frecuente ver a Edmund y a Stella pasear cogidos de la mano. El embarazo de la joven ya empezaba a notársele. Una criada que sabía de costura se encargó de ensanchar la cintura de todos los vestidos que Stella poseía.
                                    Maude estaba escandalizada. Sabía que, cuando una mujer se quedaba embarazada, se encerraba en su casa. No podía salir a pasear en su estado. Todo el mundo vería cómo su vientre iba creciendo cada día que pasaba. Sin embargo, eso no parecía preocuparle a Stella. Quería enseñarle a todos los vecinos de Quibble que estaba embarazada. Que iba a darle un hijo a Edmund. Se sentaban a la orilla del río Adyar.
                                   Trazaban planes de futuro. Pensaban en el pequeño Joshua.
                                   Estaban convencidos. Tendrían un hijo. Y le llamarían así.
                                   Joshua...
                                  Stella visitaba con frecuencia a Samantha. Tuvo la ocasión de conocer al prometido de ésta, a mister Halliwell. Le pareció un hombre sumamente amable. Con Gabriel, Stella tenía la sensación de que su amabilidad era fingida.
                                   Sin embargo, mister Halliwell no fingía nada. Su cariño por Samantha era imposible de disimular.
                                  Era verdad que acababa de conocerla en persona. Sin embargo, tenía la sensación de que la conocía desde siempre. Samantha tuvo que reconocer, con pesar, que le agradaba mister Halliwell. No se parecía en nada a su adorado Gabriel.
-Se interesa por mí-le contó a Stella una vez que fue a verla-Le interesa todo lo que me pasa.
-¿Acaso te parece malo que tu futuro marido se preocupe por ti?-se extrañó su amiga-¿Que te escuche cuando quieras contarle algo?
-Con Gabriel...Él nunca me escuchaba.
                              A Samantha le dolía reconocer que su relación con Gabriel no era todo lo idílica que quería recordar. Le asustaba la idea de sentirse atraída por su prometido. De llegar a olvidar a Gabriel.
                              Luchaba por aferrarse al recuerdo de su prometido. Pero mister Halliwell se portaba muy bien con ella. La hacía sentirse querida.
                            Samantha quería pensar que su matrimonio podía ser igual que el matrimonio de Stella, a la que no le importaba besar a Edmund en público.
                             Ella quería algo así.



-Te estás enamorando de mister Halliwell-comentó Maude.
                              Estaban en la habitación de Samantha, contemplando el vestido de novia de color blanco que estaba extendido sobre la cama.
                              La joven miró sobresaltada a su hermana mayor.
-Es verdad que siento algo por él-reconoció.
-Puede que se trate de amor-sonrió Maude.
-Puede que sea amor.

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