miércoles, 2 de julio de 2014

LA CHICA DE LOS OJOS GRISES

Hola a todos.
Hoy, me gustaría compartir con vosotros este nuevo fragmento de mi relato La chica de los ojos grises. 
Espero que os guste.

-¿Por qué quiere casarse conmigo, sir Edmund?-le preguntó Stella a bocajarro a su prometido.
-Es usted muy directa-respondió éste.
-No eluda la pregunta.
-Bueno...Yo...
                            Edmund y Stella se encontraban en el salón de la casa de los Templewood.
                            Stella había ido a verle sola. Sin llevar consigo a su doncella hindú. La sorpresa de Edmund al verla en el salón de su casa fue enorme.
                             Stella se quedó a tomar el té con su prometido. Acompañaron el té con un dulce llamado malpoa. A Stella le gustaba mucho porque contenía pasas.
                            Sin embargo, no estaba allí en visita de sociedad. Sólo quería conocer un poco mejor al hombre que quería casarse con ella. Entender los motivos por los cuáles había pedido su mano en matrimonio a sus padres. Stella tenía derecho a saberlo.
-No ha respondido a mi pregunta, sir Edmund-observó la joven-Pero mi paciencia es infinita. ¿Tiene alguna amante en Inglaterra?
-Yo no tengo ninguna amante en Inglaterra-contestó el aludido.
-Entonces, tendrá alguna amante aquí. En Quibble...
-No tengo ninguna amante en ningún sitio.
-Entonces, usted será de los que le gustan los hombres. ¿No es así?
-¡Lady Stella!
                                 La joven se ruborizó. Tuvo la sensación de que había ido un poco lejos en su interrogatorio.
-Le ruego que me disculpe-se excusó-Tan sólo quiero saber el porqué quiere casarse conmigo. Nada más...
-¿Cree en el amor a primera vista?-la interrogó Edmund-No es ninguna broma. Se lo puedo asegurar. ¿Cree en el amor a primera vista?
                               Stella le miró sorprendida. No sabía adónde quería ir a parar Edmund. Por supuesto, ella tenía sus fantasías románticas. Sin embargo, no sabía si existía el amor a primera vista. Aunque había algo en Edmund que la atraía sobremanera.
-No he dejado de pensar en usted desde que la conocí-admitió el joven.
                              De pronto, sus labios se posaron sobre los labios de Stella y la besó. Fue un beso más bien apasionado. Para su sorpresa, Stella correspondió a aquel beso.

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